Navarra investiga la relación del olfato con el alzhéimer o el párkinson

Navarra investiga la relación del olfato con el alzhéimer o el párkinson

La pérdida de capacidad olfativa puede ser un síntoma prematuro

Hace tiempo que se sabe que las anomalías en el olfato pueden predecir enfermedades futuras. Muchos pacientes de males neurodegenerativos como el alzhéimer o el párkinson comienzan a perder su capacidad de oler incluso décadas antes de que comiencen las primeras lagunas de memoria o los temblores más incipientes. La falta del olfato, y una consiguiente pérdida del gusto, se ha demostrado ahora también un síntoma claro de la covid-19.

Son este tipo de fenómenos en los que quiere profundizar un proyecto que lidera Navarrabiomed, el centro de investigación biomédica del Gobierno foral y la UPNA, y en el que participan también el CIMA y la Universidad de Navarra, el Complejo Hospitala- rio de Navarra, la Fundación ADItech, y los laboratorios farmacéuticos Ojer Pharma.

La iniciativa, bautizada como Innolfact, ambiciona en realidad más objetivos que poner en relación el olfato con algunas enfermedades y con el envejecimiento. Su propósito principal busca implementar la “medicina de precisión olfatoria”, es decir, no solo que la capacidad de captar olores sea un parámetro útil para saber si una persona sufre un determinado mal sino también si goza de un sistema inmune fuerte o débil. Es más, quieren desarrollar “terapias nasales inmunomoduladoras”, es decir, comprobar la capacidad de administrar por la nariz compuestos que ayuden a mitigar los efectos de esas enfermedades. Aún más, el horizonte a largo plazo es “darle la importancia que tiene al olfato”, dice Enrique Santa- maría Martínez, el científico de Navarrabiomed que está al frente del proyecto.

Recientemente el Gobierno de Navarra ha aprobado un gasto de 1,74 millones para desarrollar el proyecto de aquí a noviembre de 2022. Fue la iniciativa que más puntos recibió en una convocatoria de ayudas a proyectos estratégicos de I+D, en la que el Departamento de Desarrollo Económico repartió 13 millones entre diez proyectos. A Innolfact le encuadraron como una “idea disruptiva emergente aplicada”, un aspecto éste, su carácter novedoso, en el que ya destacó cuando se hizo con un accésit en los premios SciencEkaitza del año pasado. En Na varrabiomed llevan investigando el olfato desde 2012 y reciente- mente han incorporado una tec- nología proteómica (de estudio de proteínas) de última generación única en España, cofinancia- da por el Departamento del Inno- vación del Ejecutivo foral.

Investigación clínica

Enrique Santamaría reconoce que no se sabe muy bien por qué algunos enfermos pierden una parte o todo el olfato como consecuencia de una patología que en algunos casos ni siquiera ha desarrollado otros síntomas. “Hay hipótesis. El campo del olfato es muy amplio. Estas enfermedades como el alzhéimer o el párkinson sobrevienen cuando hay proteínas que no funcionan bien y se agrupan entre ellas, provocando que las neuronas no transmitan bien la información. Pues bien, en ratones hemos vis- to que si les administramos esas proteínas ‘malas’ por vía nasal se difunden con más rapidez y el proceso de neurodegeneración se acelera”, explica el científico pamplonés.

Profundizar en las razones de este fenómeno es una de las ver- tientes que puede tener este proyecto, que quiere “caracterizar al detalle el eje olfato-sistema inmune-cerebro” y hacerlo secuenciando proteomas, grandes con- juntos de proteínas. En pocas palabras, la investigación busca determinar si una pérdida de olfato puede indicar que el sistema inmunitario del paciente es más débil y por tanto menos capaz de mitigar también estas enfermedades neurodegenerativas.

Para averiguarlo, en el Centro Hospitalario de Navarra van a elegir a pacientes ya envejecidos, a los que controlarán su capacidad olfativa. Existen pruebas rápidas con las que se puede determinar no solo qué rango de olores detecta una persona sino la intensidad con que lo hace. En la Clínica Universidad de Navarra, por su parte, se escogerán pacientes con problemas neurodegenerativos, a los que también se monitorizará su olfato. “Habrá un grupo de control, otro con pacientes de alzhéimer y párkinson y un tercero con personas que parece que sufren alguno de estos males pero en estadios muy tempranos de la enfermedad”. Además de medirles su capacidad de oler, se les hará una extracción de sangre, que el CIMA analizará para conocer el perfil inmunológico de los pacientes. “La idea es sacar una relación entre un sistema inmunitario bueno y un buen olfato, y lo contrario”.

Una posible terapia

Los investigadores no pierden de vista que el olfato es la puerta de entrada más directa al cerebro. Por eso quieren comprobar si la vía nasal puede ser una forma de administrar terapias que ayuden a mitigar o reducir esas enfermedades neurodegenerativas. “En estos males como el alzhéimer o el párkinson los tratamientos que se han administrado, y que han fracasado, se introducen por las venas. Eso significa que la cantidad de fármaco que llega al cerebro es muy baja. Por eso abogamos por hacerlo por la vía nasa, para que se distribuya más rápido y en la cantidad que queremos. Además, se trata de un método menos invasivo. Podría ser, por ejemplo, la aplicación de un spray que permita modular el sistema inmune a nivel cerebral y que a la postre haga que por ejemplo los pacientes de alzhéimer, quizá no tanto como que recuperen la memoria, pero sí que no la pierdan más”.

En este intento juegan un papel determinante las moléculas, los compuestos químicos que tanto Navarrabiomed como el CIMA ya han investigado para tratar estas enfermedades. “Algunas tienen buena pinta, pueden ser inmunoestimulantes”, señala Santamaría. En una primera fa- se trabajarán con ratones, a quienes administrarán por vía nasal esas moléculas.

Esos ratones con los que se investigará son animales que se han modificado genéticamente y se les ha programado para que desarrollen alzhéimer o párkinson. “Con algunos veremos qué pasa si les administramos esas moléculas al poco de nacer. Si sus hermanos desarrollan la enfermedad a los 12 meses y ellos no lo hacen hasta los 18, por ejemplo. Esos meses, si los trasladamos a la vida humana, significan varios años. A otros ratones les daremos el fármaco cuando la enfermedad esté ya avanzada. ¿Podrá revertir la pérdida de memoria o disminuir los temblores?” , se pregunta.

Para ayudarles en este ámbito de la investigación, el consorcio ha incorporado una empresa farmacéutica, OjerPharma, que es la que se encargará de ‘traducir’ esas moléculas en un producto farmacéutico, en un gel o una ge- latina sencilla de aplicar.

Entrenamientos

El proyecto tiene otras facetas. Por ejemplo, se plantea entrenar en el olfato a las personas de edad avanzada o con problemas neurodegenerativas. “Si pasan media a la se- mana jugando con olores, que incluso pueden remitir a su infancia, quién sabe si pueden experimentar una mejoría, o al menos que su estancia en la residencia o en el hospital sea más entretenida. Entrenar su olfato podría incluso suponer una mayor interacción con el ambiente, recuperar actividades más sociales”.

En el horizonte, Santamaría y su equipo reclaman una mayor consideración social del olfato. Por ejemplo, que su análisis permita ya en Atención Primaria encaminar con más acierto pruebas posteriores, que una pérdida de capacidad olfativa sirva al paciente para planificar el futuro, que en las revisiones laborales se incluya junto al estudio de la vista o el oído o que dentro de los colegios se estimule sus presencia. “Abogo por una cultura del olfato”, resume.

EL CONSORCIO

Está liderado por Navarrabiomed y también cuenta con el Complejo Universitario de Navarra (la participación de ambos la gestiona la Fundación Miguel Servet), el CIMA, la Clínica Universidad de Navarra (CUN), la empresa OjerPharma (que es la que se en- cargará de idear preparados farmacéuticos a partir de las investigaciones del proyecto) y la Fundación ADITECH (que promueve el seguimiento de la propiedad industrial que pueda derivarse del proyecto, además de impulsar que se incorpore la dimensión de género  a lo largo de todo el proyecto).

APOYOS

El proyecto cuenta con el respaldo de la Red olfativa Española (ROE), Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer en Navarra (AFAN), la Asociación Navarra de Parkinson (ANA- PAR), la Federación Española de Parkinson (FEP), el Comité de Representantes de Personas con Discapacidad en Navarra (CERMIN) y la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE NAVARRA)